Hay algo importante que quiero aclarar:
ahora mismo estoy aprendiendo a comer mejor.
No desde la perfección,
sino desde entender la alimentación.
Observar.
Ajustar.
Aprender.
Hace poco empecé a profundizar más,
y uno de los puntos de partida fue
Cocina desinflamatoria, de Bea Gómez.
Desde entonces, mi enfoque cambió.
Hoy intento cubrir mi ingesta de proteína según mi peso y construir mis comidas con alimentos que realmente aporten.
¿El resultado?
Menos ansiedad.
Más saciedad.
Y eso, para mí, ya es un cambio importante.
Por eso, en este pilar vas a encontrar evolución:
un punto de vista real,
desde una alimentación intuitiva pero desestructurada
hasta una forma de comer con más intención.
Sin extremos.
Sin obsesión.