✔ Pilar: Entrenamiento
Alrededor de los 42 años empecé a mirarme distinto en el espejo.
Entendí que, si no fortalecía mi cuerpo, el tiempo no iba a esperar por mí.
El entrenamiento dejó de ser una opción y se convirtió en una decisión consciente: prepararme para llegar fuerte, saludable y con vitalidad a los siguientes cumpleaños.
tome una decisión que, para muchos, podría parecer extraña: me rapé el cabello.
cómo empezar a descubrir mi versión de los cuarenta… y construirme desde ahí, desde la etapa a la que ya había llegado.
En noviembre de 2021 empecé en el gimnasio. Antes entrenaba en casa, pero aun así estaba perdiendo masa muscular. Lentamente… como un helado derritiéndose.
Pesaba 53 kilos y mido 1,64 m. No estaba lejos de mi peso ideal.
Pero el ejercicio se fue convirtiendo, mes a mes, en un hábito que hoy forma parte natural de mi vida, de mi agenda y de mi rutina diaria, incluso cuando estoy de viaje por trabajo.
Así empecé.
Entrenaba en casa durante la pandemia, pero estaba perdiendo masa muscular sin darme cuenta.
Hasta que lo vi.
Y decidí empezar en el gimnasio.
Después de un año entrenando, empecé a construir el hábito.
Y también cambió mi actitud.
Me sentía más segura.
Más bonita.
Decidí volver a usar brackets.
Era la segunda vez en mi vida.
Y eso también formó parte de la construcción de mi mejor versión.
Después de tres años entrenando,
el cuerpo seguía en formación.
Había más tono y mejor definición,
pero no era un cambio evidente para todos.
Podía pasar por un cuerpo natural,
sin que se percibiera el trabajo detrás.
Y, aunque comía sano,
todavía no tenía un enfoque completo en la alimentación.
Después de casi cuatro años entrenando,
el cambio ya era evidente.
Más definición.
Más control.
Un cuerpo que respondía distinto.
Sin excesos.
Pero claramente trabajado.
En 2026,
la celulitis —la de siempre— empezó a desaparecer, gracias a toda la estructura interna que se ha construido con los años de entrenamiento. No desaparece a la velocidad que todos queremos, pero sí se disimula cuando le das al cuerpo el tiempo suficiente para transformarse.
Este año estoy incorporando algo nuevo: tengo un enfoque más claro en la proteína que consumo según mi peso.
Y eso está generando otro cambio: he perdido grasa, me veo más delgada, porque el cuerpo se está reorganizando.
Veremos cómo evoluciona de cara a mi quinto año de entrenamiento.
No necesitas un plan perfecto.
Ni empezar sabiendo todo.
Necesitas empezar…
y sostener cuando ya no es tan emocionante.
Porque los cambios reales no se ven en semanas.
Se construyen con el tiempo.
Incluso cuando hay partes de tu cuerpo que no responden.
Incluso cuando el espejo parece no acompañar el esfuerzo.
Ahí es donde casi todos abandonan.
Este no es un espacio de resultados rápidos.
Es un espacio de proceso real.
De días con energía…
y de días en los que entrenas sin ganas, pero entrenas igual.
De entender que el cuerpo no cambia por intensidad,
sino por consistencia.
Si estás en ese punto en el que sabes que quieres algo más para ti,
este espacio es para ti.
Desde alguien que empezó a construirse en los 40,
y que está llegando —con intención— a su mejor versión a los 50.
Quédate con esto:
No es cuestión de hacerlo perfecto.
Es cuestión de no soltar.
