Entrenar no cambia solo el cuerpo. También cambia la forma en que afrontas el resto del día.

2021 — Empecé

Mujer en ropa de entrenamiento en el gimnasio, como parte de una reflexión sobre elegir mejor el calzado para entrenar.

Durante la pandemia entrenaba en casa, pero empecé a notar que estaba perdiendo masa muscular.

2022 — Gané confianza

Mujer entrenando en el gimnasio

Después de un año entrenando, me sentía más fuerte.

2023 — Construí constancia

Seguí entrenando, cada vez más segura y convencida de que este camino era para mí.

2024 — Empecé a gustarme

Ahí es donde hay que llegar: al gusto por uno mismo.

2025 — Evolución 

Mujer fuerte

El cambio ya era evidente.
Un cuerpo que respondía distinto.
Sin excesos, pero claramente trabajado.

2026 — En el camino 

Mujer sontiendo de cara al sol

Julio de 2026. Hoy me reconozco. Me gusta mi reflejo, pero lo que más agradezco es sentirme bien en mi propia piel. A solo cuatro meses de cumplir cinco años entrenando.

Guantes de entrenamiento sobre un banco de gimnasio, como símbolo de constancia, técnica y entrenamiento consciente.

Empieza aunque no sea perfecto.

El cuerpo no cambia por lo que haces intensamente durante unos días. Cambia por lo que eres capaz de sostener durante años.

Yo no llegué hasta aquí siguiendo siempre el mismo horario ni entrenando siempre con las mismas ganas. Llegué ajustando, aprendiendo y reorganizando mi vida cada vez que fue necesario.

Escribí sobre ello aquí: ¿Cuál es la mejor hora para entrenar?

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Aquí comparto lo que voy aprendiendo sobre entrenamiento, alimentación y mente mientras avanzo camino a los 50.

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